#!/usr/bin/perl -W

use strict;

my ($inv, $cmg, $lines, @tmp, $num);

$lines = 10; 

dato1:
print "Inversión inicial y de puesta en funcionamiento: ";
chomp ($inv = <STDIN>);
if (0+$inv ne $inv) { goto dato1; }

dato2:
print "El coste marginal constante por unidad es de: ";
chomp ($cmg = <STDIN>);
if (0+$cmg ne $cmg) { goto dato2; }

for (1 .. $lines){
    $num = 10**$_;
    $tmp[$_] = (+$inv + $num * $cmg)/$num;
    print "$num $tmp[$_]";
    print " " x (25-length("$num $tmp[$_]"));
    print "*" x (1+ int (50 * $tmp[$_]/$tmp[1]));
    print "\n";
}

exit 1;

__END__
Sería largo de explicar pero el problema de los costes fijos y 
  variables, con las diferencias entre el coste de la primera 
  unidad y la número 1000 es un problema general que se transmite 
  a las transacciones internas entre divisiones. El precio que 
  teóricamente debe ser el coste marginal, es frecuentemente 
  negociado porque nunca daría beneficios al vendedor. No importa
  cuantos productos hagamos, hay una asíntota perfecta.
  Como una cosa lleva a la otra, se puede calcular solo el beneficio 
  externo y prorratearlo en beneficios internos mediante un criterio
  arbitrario tipo contabilidad de costes (por consumo de energía, 
      recursos humanos o inversión necesaria).
  
  
  

